Marcelo Núñez: cómo convirtió años de errores en una forma profesional de operar

Marcelo Núñez curso

De probar estrategias sin rumbo a construir una base más profesional

La historia de Marcelo Núñez no empezó con una metodología clara ni con una gestión perfectamente definida.

Durante sus primeros años pasó por una etapa mucho más caótica: estudiaba distintas estrategias, operaba con poca estructura y buscaba constantemente algo que finalmente le permitiera encontrar consistencia.

Según cuenta en una entrevista, empezó a finales de 2018 y pasó aproximadamente dos años aprendiendo de forma autodidacta, consumiendo contenido gratuito, poniendo dinero en el mercado y acumulando errores. Fue una etapa de mucha prueba, pero también de muchas pérdidas.

En ese momento, el objetivo todavía era encontrar “la estrategia correcta”.

Chartismo, ondas y una búsqueda constante de algo que funcionara

Marcelo recuerda que durante esa primera etapa pasó por enfoques muy diferentes.

Chartismo.

Figuras geométricas.

Ondas de Elliott.

Patrones.

Y distintas estrategias que iban cambiando cada vez que una dejaba de ofrecer resultados.

El problema no era únicamente técnico.

También era la falta de continuidad.

Podían tener una buena semana y después devolver gran parte de lo ganado. Cuando eso ocurría, aparecía rápidamente la idea de cambiar otra vez de metodología.

Ese proceso terminó generando algo bastante común entre quienes empiezan: mucha información, pero poca estructura.

Ganar una semana y perderlo después

Marcelo describe esos primeros años como una etapa donde todavía no entendía bien la gestión.

Operaba capital propio y buscaba movimientos grandes con una exposición que hoy considera excesiva.

La lógica era sencilla.

Si había poco capital, había que intentar multiplicarlo rápido.

Pero esa mentalidad hacía que una mala operación tuviera demasiado peso sobre la cuenta.

Con el tiempo empezó a comprender que el verdadero problema no era necesariamente tener poco dinero.

Era no saber cómo protegerlo.

El plan de trading empezó a cambiar su forma de pensar

Guía de trading y análisis financiero para inversores y traders.
Presentación de la checklist para mejorar estrategias de trading y gestión de riesgos en 2024.

Uno de los aprendizajes más importantes de esa etapa fue descubrir el valor de un plan.

Marcelo comenzó a entender que no podía tomar cada decisión como un evento aislado.

Necesitaba definir cuánto arriesgar.

Cuántas operaciones tomar.

Qué condiciones debía cumplir una entrada.

Y qué hacer cuando una operación terminaba en pérdida.

Ese cambio fue importante porque la gestión empezó a tener el mismo peso que la estrategia.

Ya no se trataba únicamente de encontrar una buena oportunidad.

También había que conseguir que una mala secuencia no destruyera todo el trabajo anterior.

De aprender conceptos a desarrollar una forma de operar

Con el paso del tiempo, Marcelo empezó a alejarse de la búsqueda constante de nuevas técnicas.

Su enfoque fue evolucionando hacia conceptos como oferta y demanda, liquidez y estructura de mercado, que posteriormente terminarían formando parte de su sistema.

Pero incluso ahí, la técnica no se convirtió en la única respuesta.

Marcelo empezó a relacionar cada vez más el resultado con la capacidad de seguir un proceso.

Una estrategia puede tener sentido.

Pero si la gestión cambia después de cada pérdida, si se sobreopera o si aparece una necesidad constante de recuperar dinero, la ventaja termina desapareciendo.

El comienzo de una mentalidad más profesional

Ese cambio de enfoque fue lo que finalmente empezó a separar sus primeros años de su etapa posterior.

Marcelo dejó de preguntarse únicamente:

“¿Qué estrategia funciona?”

Y empezó a hacerse otras preguntas.

“¿Cómo gestiono esta cuenta?”

“¿Cuánto puedo perder sin afectar todo el proceso?”

“¿Estoy respetando mi plan?”

“¿Esta metodología realmente se adapta a mí?”

Ese cambio de preguntas marca el inicio de una visión mucho más profesional.

Y también ayuda a entender por qué, años después, su formación terminaría girando alrededor de una idea muy concreta: convertir el trading en un proceso estructurado, no en una sucesión de apuestas aisladas.

De estudiar cine a decidir que el trading sería su profesión

Antes de dedicarse por completo a los mercados, Marcelo Núñez estaba siguiendo un camino bastante distinto.

Había terminado el secundario y, siguiendo una ruta más tradicional, empezó a estudiar cine y artes audiovisuales en Argentina. Su formación estaba orientada hacia áreas como montaje, guion, producción y dirección, bastante lejos de las finanzas.

Al mismo tiempo, buscaba formas de generar sus propios ingresos.

Tuvo un pequeño emprendimiento de sublimación, vendió productos en ferias y también trabajó en la recepción de un gimnasio.

No era todavía alguien que viviera del trading.

Era una persona intentando construir una alternativa mientras estudiaba, trabajaba y aprendía por su cuenta.

Empezar con poco y perderlo también formó parte del proceso

Marcelo cuenta que una parte del dinero que conseguía con esos trabajos terminaba en sus primeras operaciones.

Muchas veces ese capital se perdía.

Visto con distancia, reconoce que todavía no tenía suficiente conocimiento ni una gestión adecuada.

Pero esa etapa también fue construyendo algo importante: experiencia real frente a la pérdida.

No era lo mismo ver una estrategia en YouTube que colocar dinero propio y comprobar cómo reaccionaba cuando una operación salía mal.

Ahí empezaron a aparecer problemas que después se volverían centrales en su forma de enseñar: querer recuperar rápido, asumir demasiado riesgo, cambiar de enfoque constantemente y operar sin un plan suficientemente definido.

El momento en que los resultados empezaron a competir con su salario

Con el tiempo, esa situación comenzó a cambiar.

Marcelo explica que, después de aproximadamente un año dentro de los mercados, empezó a tener periodos en los que lo generado operando podía superar lo que recibía por su trabajo en el gimnasio.

Eso no significaba que ya tuviera todo resuelto.

Él mismo reconoce que seguía existiendo incertidumbre y que el dinero ganado podía volver a perderse.

Pero por primera vez empezó a ver una posibilidad concreta.

El trading dejaba de ser únicamente algo que estudiaba después del trabajo.

Empezaba a convertirse en una alternativa profesional.

2020 como punto de ruptura

El cambio definitivo llegó alrededor de 2020.

Marcelo cuenta que dejó la universidad, abandonó sus otros trabajos y decidió concentrarse completamente en esta actividad.

La pandemia coincidió con esa transición.

A partir de ahí, su rutina dejó de estar dividida entre estudios, trabajo y mercados.

El foco pasó a ser prácticamente total.

Ese momento también coincide con el periodo en el que él sitúa el comienzo de su etapa profesional.

Había empezado a finales de 2018.

Los primeros años estuvieron marcados por estudio, pérdidas y prueba de estrategias.

Después vino una etapa donde comenzó a estructurar mejor su operativa y a tomarse el proceso con una disciplina diferente.

Elegir una profesión que su entorno todavía no entendía

La decisión tampoco fue completamente sencilla a nivel personal.

Marcelo explica que su familia venía de una visión más tradicional basada en estudiar una carrera, obtener un título y después trabajar.

Para sus padres, aquello de pasar horas mirando gráficos era difícil de entender.

Él mismo reconoce que en ese momento tampoco tenía suficientes resultados como para demostrar que aquello realmente podía convertirse en una profesión.

Por eso hubo discusiones.

No necesariamente porque su familia quisiera impedirle avanzar, sino porque estaban viendo a un joven abandonar un camino conocido por algo mucho más incierto.

Marcelo terminó entendiendo esa preocupación con el tiempo.

Pero en aquel momento su convicción era otra.

Quería comprobar hasta dónde podía llegar.

Cuando vivir del trading dejó de ser solamente una idea

Uno de los momentos que recuerda como especialmente importante fue realizar sus primeros retiros.

No necesariamente por la cantidad.

El impacto estuvo en comprobar que podía transformar una operación realizada frente a una pantalla en dinero que realmente podía retirar.

Ese cambio psicológico fue enorme.

Hasta entonces podía estudiar estrategias, mirar gráficos y ver números subir y bajar.

Retirar dinero convirtió aquello en algo tangible.

Y, según cuenta, también modificó su actitud frente al capital.

En lugar de intentar multiplicar siempre la cuenta hasta llevarla al límite, empezó a valorar más la posibilidad de asegurar parte de lo conseguido.

La profesión empezó mucho antes de enseñar

Marcelo empezó posteriormente a construir comunidad y a enseñar, pero el origen de su enfoque profesional está en esos primeros años.

Pasar por trabajos comunes.

Intentar generar capital con pequeños emprendimientos.

Perder dinero mientras aprendía.

Estudiar diferentes metodologías.

Y finalmente decidir que, si quería hacer de esto una profesión, tenía que comportarse de una manera distinta.

Ese recorrido explica bastante bien una de las ideas centrales que después trasladaría a TradersMaker y a su Bootcamp.

Ser profesional no consiste únicamente en saber encontrar una entrada.

También implica organizar el riesgo, desarrollar hábitos, aceptar pérdidas y construir suficiente estabilidad como para repetir un proceso durante mucho tiempo.

El hackeo que lo dejó casi en cero y lo obligó a reconstruirse

Uno de los episodios más duros que Marcelo Núñez cuenta de su recorrido no ocurrió directamente dentro del mercado.

Ocurrió fuera de él.

Después de varios años de crecimiento, de haber conseguido cuentas fondeadas y de empezar a diversificar parte de su dinero, Marcelo acumuló ahorros e inversiones principalmente en wallets de criptomonedas.

Con el tiempo reconocería que había concentrado demasiado capital en un entorno que no estaba protegiendo lo suficiente.

Y esa decisión terminó teniendo consecuencias importantes.

Pasar de una etapa de crecimiento a quedarse prácticamente sin nada

Marcelo relata que comenzó a recibir correos extraños relacionados con distintas plataformas y servicios que utilizaba.

Cuando se dio cuenta de que algo estaba ocurriendo, ya era demasiado tarde.

El acceso a sus cuentas había sido comprometido y buena parte del dinero que había acumulado desapareció.

Él mismo reconoce que uno de sus principales errores fue no haber prestado suficiente atención a la seguridad.

Había desarrollado habilidades para operar.

Había aprendido sobre gestión.

Pero estaba descuidando otra parte fundamental de la construcción de patrimonio: proteger lo que ya había conseguido.

El golpe no fue solamente financiero.

También fue psicológico.

El problema personal terminó entrando al gráfico

Después del hackeo, Marcelo todavía tenía experiencia, conocimiento y cuentas fondeadas.

Pero emocionalmente ya no estaba en el mismo lugar.

Cuenta que empezó a sobreoperar.

Quería recuperar.

Quería volver cuanto antes al punto donde estaba.

Y esa presión terminó afectando también las cuentas que todavía mantenía.

Es uno de los ejemplos más claros dentro de su historia sobre cómo la vida personal y la ejecución profesional pueden mezclarse.

Una estrategia puede seguir siendo exactamente la misma.

El gráfico también.

Pero la persona que está tomando las decisiones puede haber cambiado completamente.

Marcelo había perdido una cantidad importante de dinero fuera del mercado y esa pérdida empezó a acompañarlo cuando volvía a sentarse frente a la pantalla.

Tener una buena estrategia no sirve si el estado mental cambia

Con el tiempo, esa experiencia reforzó una idea que hoy aparece con frecuencia en su discurso.

La operativa no puede separarse completamente de la persona.

Marcelo suele explicar que intenta cuidar aspectos de su vida como el entrenamiento físico, la alimentación, la meditación, la escritura y la práctica constante.

No los presenta como sustitutos de una buena metodología.

Los utiliza como parte de un entorno que le permite tomar decisiones con mayor estabilidad.

Porque cuando el estado emocional cambia, también puede cambiar la forma en que se interpreta una pérdida.

Un stop que normalmente sería aceptable puede convertirse en una necesidad de recuperación.

Una operación descartable puede empezar a parecer imprescindible.

Y una mala sesión puede terminar extendiéndose mucho más de lo que debería.

La habilidad seguía ahí aunque el capital hubiera desaparecido

Después del golpe, Marcelo llegó a una conclusión importante.

El dinero podía haberse perdido.

Pero el conocimiento no.

Seguía sabiendo analizar.

Seguía teniendo años de experiencia.

Seguía teniendo una comunidad alrededor de su contenido.

Y podía volver a construir.

Ese cambio de perspectiva fue importante porque lo obligó a dejar de pensar únicamente en lo que había desaparecido y concentrarse en aquello que todavía podía utilizar.

En lugar de empezar desde cero completamente, estaba empezando otra vez con una habilidad desarrollada.

Reconstruirse también significó aprender a proteger lo conseguido

La experiencia también amplió su visión sobre lo que significa ser profesional.

No basta con aprender a generar capital.

También hay que aprender a conservarlo.

Eso incluye una gestión adecuada dentro de una operación, pero también decisiones que ocurren fuera del gráfico.

Diversificación.

Seguridad.

Control de exposición.

Elección de plataformas.

Y, sobre todo, evitar concentrar todo el patrimonio en un único lugar.

Marcelo reconoce que algunas de esas lecciones llegaron después de cometer errores importantes.

Precisamente por eso forman parte de su evolución.

Convertir una pérdida en una nueva etapa

El episodio del hackeo podría haberse convertido en el final de su recorrido.

En su caso terminó funcionando como otra etapa de aprendizaje.

Marcelo tuvo que volver a organizarse, recuperar estabilidad y reconstruir capital mientras intentaba evitar que la urgencia por recuperar lo perdido dominara sus decisiones.

Ese proceso conecta directamente con una de las ideas que más aparecen en su forma actual de entender el trading.

Profesionalizarse no significa dejar de cometer errores.

Significa desarrollar suficientes herramientas para que un error no destruya todo el proceso.

Y, cuando algo sale realmente mal, tener una estructura que permita volver a empezar.

Un trade no te define: cómo Marcelo Núñez entiende las pérdidas y las rachas negativas

Uno de los cambios más importantes en la forma de operar de Marcelo Núñez aparece cuando deja de medir su capacidad por el resultado de una sola operación. En la entrevista explica que, con el tiempo, aprendió a pensar en términos de probabilidades y a mirar el proceso desde una perspectiva más amplia. Para él, una pérdida aislada no significa que la estrategia haya dejado de funcionar, del mismo modo que una operación ganadora tampoco demuestra por sí sola que todo se esté haciendo bien.

Ese cambio de mentalidad es especialmente importante durante las rachas negativas. Marcelo reconoce que pueden aparecer varias pérdidas consecutivas y que, psicológicamente, ese tipo de secuencias pueden ser difíciles de soportar. Sin embargo, insiste en que cuanto más se piensa a largo plazo, menos peso emocional termina teniendo cada operación individual.

Pensar en probabilidades en lugar de resultados aislados

La idea es relativamente sencilla: ningún trade puede definir por sí solo la calidad de una metodología. Puede aparecer un stop loss hoy, otro mañana y después una serie de operaciones favorables. Las probabilidades no se manifiestan de manera ordenada, por lo que intentar interpretar cada resultado como una confirmación o un fracaso puede llevar a tomar decisiones impulsivas.

Por eso Marcelo da tanta importancia a mantener el mismo criterio durante una secuencia negativa. Si las condiciones de entrada siguen siendo válidas y el riesgo está controlado, cambiar todo después de dos o tres pérdidas puede ser más perjudicial que las propias pérdidas. El verdadero reto está en soportar la incertidumbre sin abandonar el plan cada vez que el mercado no responde como se esperaba.

Aceptar la pérdida antes de entrar

Otro punto que aparece con fuerza en su forma de operar es la aceptación previa del riesgo. Marcelo explica que, cuando entra en una posición, intenta asumir desde el principio que existe la posibilidad de perder. Eso le permite evitar una gestión excesivamente emocional una vez que la operación ya está abierta.

En su caso, suele preferir mantener el objetivo definido en el plan en lugar de modificar constantemente la posición por miedo. No significa que esa sea la única forma correcta de gestionar una operación, sino que es la que mejor encaja con su manera de tomar decisiones. La clave está en tener claro qué se hará antes de que aparezca la presión del momento.

La gestión también cambia según el tipo de cuenta

Marcelo diferencia bastante entre operar capital propio y operar una cuenta de fondeo. Según explica, el sistema técnico puede mantenerse, pero la gestión no necesariamente debe ser la misma. Una cuenta financiada suele tener reglas, límites de pérdida y condiciones específicas que obligan a trabajar con un margen más conservador.

Por eso, dentro de su enfoque, el plan de trading no es algo rígido que se copia exactamente en cualquier contexto. El riesgo debe adaptarse al capital disponible, al objetivo de la cuenta y también a la tolerancia psicológica de la persona. Incluso un porcentaje que para un trader resulte cómodo puede generar demasiada presión en otro.

El largo plazo reduce el peso emocional

Pensar a largo plazo también ayuda a evitar uno de los errores más frecuentes: intentar recuperar inmediatamente después de una pérdida. Cuando toda la atención está puesta en el resultado diario, un stop puede sentirse como un problema que debe resolverse cuanto antes. Esa urgencia puede terminar llevando a sobreoperar, aumentar el riesgo o buscar entradas que normalmente se habrían descartado.

Marcelo intenta plantearlo de otra manera. Una operación forma parte de una muestra mucho más grande. Puede salir mal y seguir siendo una buena ejecución. Lo importante es que la pérdida haya ocurrido dentro de las reglas previamente definidas y que no provoque una reacción que comprometa las siguientes decisiones.

Profesionalizarse también significa aprender a perder

Esta idea conecta directamente con el concepto central de su propuesta educativa. Convertir el trading en una profesión no consiste únicamente en aprender a encontrar oportunidades, sino también en desarrollar una relación diferente con las pérdidas.

La parte técnica puede aprenderse relativamente rápido. Lo difícil aparece cuando hay dinero real en juego, cuando llega una racha negativa o cuando el trader empieza a cuestionar una estrategia que ya había validado. Ahí es donde entran la disciplina, la gestión y la mentalidad.

Para Marcelo, la diferencia no está en evitar todas las pérdidas. Está en conseguir que una pérdida siga siendo solamente eso: una operación dentro de un proceso mucho más amplio.

Oferta, demanda, liquidez y estructura: la base técnica de su sistema

Gráfico de análisis de oferta y demanda en trading con instrucciones.
Ejemplo de análisis de oferta y demanda en trading para identificar cambios estructurales en el mercado.

Después de pasar por chartismo, patrones, Ondas de Elliott y distintas estrategias, Marcelo Núñez fue reduciendo progresivamente su operativa hasta quedarse con conceptos que pudiera integrar dentro de una lectura más coherente.

Su sistema terminó apoyándose principalmente en oferta y demanda, liquidez y estructura de mercado, elementos que después también trasladaría a TradersMaker y al Bootcamp Trading como Profesión.

La diferencia respecto a sus primeros años no está solamente en haber encontrado nuevos conceptos. Está en haber dejado de utilizarlos de forma aislada. Marcelo empezó a entender que una zona de oferta, una ruptura de estructura o un punto de liquidez tienen más sentido cuando forman parte de un contexto completo.

Oferta y demanda como zonas de interés

Dentro de su enfoque, la oferta y la demanda ayudan a identificar áreas donde el precio puede reaccionar con mayor intención.

No se trata únicamente de dibujar zonas y esperar que cada una produzca un giro. Lo importante es entender en qué contexto aparecen, cómo llegó el precio hasta ellas y qué información adicional acompaña esa llegada.

Ese cambio es importante porque evita convertir una zona técnica en una señal automática. Marcelo busca que la lectura tenga una lógica detrás, no que dependa únicamente de que el precio haya tocado un nivel previamente marcado.

La liquidez ayuda a definir hacia dónde mirar

La liquidez es otro de los conceptos centrales dentro de su metodología.

Marcelo la utiliza como una referencia para interpretar dónde pueden concentrarse órdenes y qué zonas podrían resultar atractivas para el desarrollo posterior del precio. En lugar de mirar únicamente el punto de entrada, intenta comprender dónde podría estar el interés del mercado antes de tomar una decisión.

Esto se conecta directamente con su visión de Smart Money. Para él, no se trata de usar una etiqueta por sí sola, sino de combinar distintas piezas para intentar entender cómo puede comportarse el precio alrededor de zonas relevantes.

La estructura organiza la lectura

La estructura de mercado funciona como el marco que conecta el resto de conceptos.

Tendencias, impulsos, retrocesos, máximos, mínimos y rupturas ayudan a determinar si una idea tiene sentido dentro del contexto actual.

Sin estructura, una zona de liquidez puede interpretarse de demasiadas maneras. Lo mismo ocurre con una zona de oferta o demanda. Cuando estos elementos se organizan dentro de una secuencia, la lectura se vuelve más clara y también más fácil de repetir.

Ese punto es especialmente importante dentro de una metodología que pretende ser profesional. Si una decisión no puede explicarse después, probablemente sea difícil convertirla en una regla.

Smart Money como combinación y no como concepto aislado

En el contenido de TradersMaker, Marcelo presenta Smart Money como una integración de conceptos anteriores.

Oferta y demanda.

Liquidez.

Estructura.

Análisis técnico.

La intención es que estos elementos trabajen juntos.

Eso diferencia su propuesta de una visión donde Smart Money se convierte simplemente en un conjunto de nombres técnicos. Marcelo intenta llevarlo hacia una estructura de decisión: identificar contexto, localizar zonas relevantes y después esperar una ejecución que tenga sentido dentro de ese escenario.

La entrada conservadora también forma parte del sistema

Otro elemento que Marcelo menciona en la descripción de su enfoque son las entradas conservadoras.

Después de haber pasado por etapas donde asumía demasiado riesgo y buscaba multiplicar cuentas rápidamente, su evolución fue acercándose a una operativa más controlada.

Eso significa que no siempre busca participar en el primer movimiento disponible. La confirmación y el contexto pueden tener más peso que intentar conseguir el mejor precio posible.

La lógica es coherente con todo lo que aprendió durante sus primeros años: una entrada espectacular pierde valor si el riesgo no está bien gestionado o si obliga a tomar decisiones difíciles de sostener psicológicamente.

La técnica necesita una gestión que la acompañe

Marcelo insiste en que el sistema técnico por sí solo no explica la constancia.

Puede existir una buena lectura de estructura, una zona bien identificada y una dirección razonable. Aun así, una mala gestión puede convertir una metodología válida en una experiencia completamente inestable.

Por eso su ecuación personal suele unir tres elementos:

estrategia + gestión + mentalidad.

La estrategia indica qué buscar.

La gestión define cuánto exponerse.

Y la mentalidad permite respetar las dos anteriores cuando aparecen pérdidas, presión o incertidumbre.

Esta combinación es probablemente una de las mejores formas de entender por qué su evolución terminó alejándose de la búsqueda interminable de estrategias. Después de años probando distintas formas de analizar el gráfico, Marcelo llegó a una conclusión más amplia: encontrar una entrada es solamente una parte del trabajo.

El verdadero reto es construir un sistema completo que pueda repetirse sin que cada resultado obligue a empezar otra vez desde cero.

Capital propio, fondeo y una idea final: aprender a operar como un profesional

Una de las diferencias más interesantes en la forma de pensar de Marcelo Núñez aparece cuando habla de capital propio y cuentas fondeadas. Aunque la estrategia técnica puede mantenerse, él no considera que ambos escenarios deban gestionarse exactamente de la misma manera.

En una cuenta propia existe mayor libertad para decidir el nivel de riesgo, la forma de escalar y el horizonte de crecimiento. En una prop firm, en cambio, el trader trabaja dentro de reglas concretas: límites de pérdida diaria, drawdown máximo, objetivos y condiciones que obligan a cuidar el capital de otra forma.

Para Marcelo, entender esa diferencia es parte de profesionalizar la operativa.

Una estrategia puede ser la misma, pero el riesgo no

Marcelo explica que el sistema técnico que enseña puede aplicarse en diferentes tipos de cuentas. Lo que cambia es el plan.

Una persona puede utilizar oferta y demanda, estructura y liquidez tanto en capital propio como en una evaluación de fondeo. Sin embargo, el porcentaje de riesgo que resulta razonable en un escenario puede ser demasiado agresivo en otro.

Incluso dentro del mismo tipo de cuenta, Marcelo evita presentar un porcentaje universal.

Hay traders que toleran perfectamente una determinada pérdida y pueden continuar ejecutando con normalidad. Otros, con exactamente el mismo porcentaje, empiezan a modificar entradas, cerrar anticipadamente o sobreoperar.

Por eso considera que el plan debe adaptarse también a la persona que lo ejecuta.

Escalar cuentas fondeadas de manera progresiva

Cuando habla de prop firms, Marcelo plantea una forma de crecimiento bastante gradual.

En lugar de buscar inmediatamente la cuenta más grande posible, su lógica consiste en avanzar mediante escalones. Una cuenta pequeña puede producir un primer retiro; después ese resultado puede utilizarse para acceder a una cuenta mayor y continuar construyendo exposición de manera progresiva.

No significa que todas las etapas vayan a salir bien.

Alguna cuenta puede perderse durante el proceso.

La idea es que el crecimiento general continúe sin depender de una sola evaluación o de un único retiro.

Ese enfoque contrasta con la mentalidad que él mismo tenía durante sus primeros años, cuando disponer de poco capital generaba la necesidad de intentar multiplicarlo rápidamente.

En capital propio, proteger también forma parte del crecimiento

Con dinero propio, Marcelo habla más del crecimiento progresivo del capital y de mantener porcentajes relativamente consistentes mientras aumenta el tamaño de la cuenta.

La lógica vuelve a ser la misma: no debería ser necesario asumir cada vez más riesgo únicamente porque el objetivo financiero es mayor.

Si el capital crece y el porcentaje permanece controlado, el valor nominal de una operación también aumenta.

De esa manera, el crecimiento puede venir del tamaño de la cuenta y no necesariamente de convertirse cada vez en un operador más agresivo.

Es un cambio importante respecto a esa primera etapa donde buscaba retornos grandes en poco tiempo.

No apegarse al resultado también es parte de la profesión

Otra idea que resume bastante bien su evolución es la relación con los resultados.

Marcelo insiste en que una operación no define al trader.

Puede existir una pérdida perfectamente ejecutada.

También puede existir una operación ganadora tomada fuera del plan.

Si todo se mide únicamente por el dinero obtenido al final del día, es fácil premiar malas decisiones simplemente porque terminaron positivas.

El enfoque profesional exige mirar algo diferente.

¿Se respetó la estrategia?

¿Se utilizó el riesgo establecido?

¿La entrada cumplía las condiciones?

¿Se aceptó la pérdida cuando correspondía?

Ese tipo de preguntas permite analizar el proceso sin quedar atrapado en lo que ocurrió en una operación específica.

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La formación trabaja conceptos técnicos como oferta y demanda, estructura, liquidez y Smart Money, pero los integra con otros elementos que Marcelo considera indispensables: gestión del capital, construcción de un plan, control emocional, disciplina y escalamiento de cuentas fondeadas.

Ese enfoque resulta especialmente interesante para quien ya ha aprendido conceptos técnicos, pero todavía siente que su operativa depende demasiado de cada resultado.

También puede servir a quienes están intentando pasar de una etapa de aprendizaje disperso a un proceso más estructurado.

Porque la historia de Marcelo muestra precisamente ese recorrido.

Comenzó buscando estrategias por todas partes, cambiando de enfoque cuando algo dejaba de funcionar y arriesgando más de lo que sabía gestionar. Después llegaron las pérdidas, el aprendizaje, las primeras cuentas fondeadas, una reconstrucción personal importante y una forma distinta de entender el riesgo.

Con los años, su visión terminó siendo mucho menos complicada de resumir de lo que podría parecer.

No basta con saber analizar un gráfico.

Hay que saber cuánto arriesgar, cuándo detenerse, cómo reaccionar cuando aparecen pérdidas y qué hacer cuando las cosas empiezan a salir bien.

Eso es, en buena medida, lo que Marcelo Núñez entiende por convertir el trading en una profesión.

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