Durante años, Katt Mont buscó respuestas en prácticamente todas partes.
Probó estrategias, indicadores, señales, mentorías y diferentes formas de interpretar los mercados. En ese proceso perdió dinero, acumuló frustración y llegó varias veces al punto de pensar que quizá el trading simplemente no era para ella.
Pero su historia no empezó frente a una gráfica.
Mucho antes de crear el Método PIPSUS, Katt atravesó trabajos convencionales, estudios que no terminó, etapas de inestabilidad económica y una sensación constante de no encajar del todo en el camino que estaba siguiendo.
Esa incomodidad terminó empujándola a buscar otra forma de construir su vida.
El problema fue que, cuando encontró el trading, llegó en uno de los peores momentos posibles: necesitaba dinero, estaba bajo presión y era especialmente vulnerable a cualquier promesa de resultados rápidos.
Eso condicionó buena parte de sus primeros años.
Con el tiempo, sin embargo, esa misma etapa terminaría convirtiéndose en la base de una filosofía mucho más crítica frente a las señales, las promesas fáciles y la idea de que existe una estrategia capaz de resolverlo todo de inmediato.
Antes del trading: trabajos, estudios y la sensación de no encontrar su lugar
Katt Mont cuenta que creció en una familia vinculada al comercio.
Desde muy joven estuvo acostumbrada a tratar con personas, vender y desenvolverse dentro de actividades comerciales, aunque con el paso del tiempo empezó a sentir que ese tipo de vida no era exactamente lo que quería para ella.
Trabajó en bares, llegó a desempeñarse como mesera y también en administración de barra.
Más adelante pasó por call centers, un entorno en el que consiguió crecer y asumir mayores responsabilidades.
Desde fuera podía parecer que todo avanzaba correctamente.
Tenía trabajo.
Podía ascender.
Había cierta estabilidad.
Pero internamente seguía sintiendo que algo no encajaba.
Katt recuerda que veía a muchas personas satisfechas con conseguir un ascenso, un permiso o una mejor posición dentro de la empresa, mientras ella continuaba preguntándose si realmente quería pasar años siguiendo ese mismo camino.
No era únicamente una cuestión de dinero.
Era la sensación de que no quería construir toda su vida alrededor de algo que no le producía satisfacción.
Artes visuales, ingeniería y una búsqueda que todavía no tenía dirección
Mientras trabajaba también intentó encontrar respuestas por el lado académico.
Estudió artes visuales y posteriormente ingeniería industrial, aunque no terminó esta última carrera.
Durante mucho tiempo no entendía por qué le costaba adaptarse a una vida que para otras personas parecía completamente normal.
Trabajar.
Estudiar.
Ascender.
Construir estabilidad.
Ella misma cuenta que llegó a cuestionarse si simplemente estaba siendo desagradecida.
Pero el problema no era necesariamente que rechazara el esfuerzo.
De hecho, su historia posterior demuestra todo lo contrario.
Lo que le costaba era aceptar que aquel debía ser definitivamente su camino.
Cuando la estabilidad desapareció
En un momento decidió dejar el call center y aceptar una oportunidad de trabajo junto a un amigo.
Inicialmente las cosas parecían funcionar.
Pero aquel proyecto terminó quebrando y Katt quedó sin empleo.
Ahí comenzó una etapa mucho más difícil.
Dejó de enviar hojas de vida a call centers, se alejó de varias oportunidades que había tenido anteriormente y terminó atravesando una situación económica que ella misma describe como prácticamente estar en la ruina.
No se trata únicamente de una expresión.
Katt cuenta que hubo momentos en los que no tenía dinero ni siquiera para cubrir gastos muy básicos.
La necesidad terminó llevándola a aceptar prácticamente cualquier trabajo disponible.
En uno de ellos recibía alrededor de 10.000 pesos colombianos por día y, antes de salir a ofrecer prendas de una fábrica textil, debía limpiar baños, neveras, pisos y diferentes espacios del lugar.
Aquella etapa dejó una marca importante en su forma de pensar.
Katt no cuenta esta parte de su historia buscando lástima.
La utiliza para explicar el nivel de desesperación con el que posteriormente llegó al mundo de las inversiones.
Y eso es clave para entender lo que ocurrió después.
Porque cuando alguien necesita que algo funcione urgentemente, es mucho más fácil creer en promesas que en otras circunstancias probablemente analizaría con mayor cautela.
La necesidad de cambiar su vida antes de saber cómo hacerlo
En medio de esa situación, Katt seguía convencida de que no quería permanecer allí para siempre.
Tenía alrededor de 24 años y recuerda sentir miedo de llegar a los 30 sin haber conseguido cambiar su realidad.
Esa presión hizo que el dinero adquiriera un peso demasiado grande.
Con el tiempo, ella misma reconocería que fue un error vincular tanto el valor de su vida con su situación económica.
Pero en aquel momento no tenía esa perspectiva.
Tenía urgencia.
Necesitaba encontrar una salida.
Y fue precisamente en ese contexto cuando apareció por primera vez la palabra trading.
Lo que inicialmente parecía una posible solución terminaría llevándola por años de pérdidas, señales, estrategias e indicadores antes de comenzar a construir algo verdaderamente propio.
Cómo Katt Mont llegó al trading a través de un multinivel y terminó perdiendo dinero con señales
El primer acercamiento de Katt Mont al trading no ocurrió porque estuviera buscando una metodología concreta ni porque conociera bien cómo funcionaban los mercados financieros.
Llegó en un momento de necesidad.
Mientras atravesaba una situación económica muy difícil, un amigo de su padre le habló sobre trading. Katt revisó la información, pero al principio no se sintió convencida, en parte porque entendió que también necesitaba capital para comenzar.
Poco después empezó a explorar otras formas de generar dinero por internet.
Una de ellas fue la minería de criptomonedas.
Ese contacto con contenidos sobre inversiones hizo que empezara a recibir cada vez más publicidad relacionada con mercados financieros, ganancias online y promesas de generar ingresos mientras dormía.
Y una de esas ideas terminó llamando especialmente su atención.
Para alguien que estaba buscando una salida urgente, la posibilidad de “hacer dinero mientras dormía” resultaba muy atractiva.
El problema fue que detrás de esa promesa no encontró inicialmente el tipo de formación que esperaba.
Entrar al trading pensando que había encontrado una solución
Katt cuenta que terminó entrando a una empresa de multinivel.
En ese momento no entendía del todo cómo funcionaba ese modelo de negocio.
Ella pensaba que iba a aprender a operar.
La explicación que recibió era aparentemente simple: si el mercado subía se compraba y si bajaba se vendía.
Pero rápidamente se dio cuenta de que el verdadero énfasis de la empresa estaba en incorporar más personas.
Según relata, le explicaron que si quería generar ingresos importantes dentro del negocio, lo que debía hacer era invitar a amigos y conocidos.
Ahí apareció la primera decepción.
Katt había llegado buscando trading.
Y terminó encontrándose con una estructura donde la captación de nuevos miembros tenía mucho más peso del que esperaba.
La situación era todavía más complicada porque había entrado utilizando dinero que posteriormente tendría que devolver.
No podía simplemente aceptar la pérdida y olvidarse del asunto.
Necesitaba encontrar alguna forma de recuperar lo invertido.
Las señales como siguiente intento
Dentro de esa misma experiencia apareció otra opción.
Se ofrecían señales de trading.
La idea parecía sencilla: alguien analizaba el mercado, enviaba una entrada y el usuario simplemente debía copiarla.
Para Katt, que todavía no sabía operar por cuenta propia, podía parecer una manera rápida de recuperar lo que había perdido.
Decidió probar.
Pagó por esas señales durante varios meses.
Pero, según cuenta, el resultado fue exactamente lo contrario de lo que esperaba.
No recuperó la inversión.
Tampoco sintió que hubiera aprendido realmente a analizar el mercado.
Cuando aparecían dudas, no encontraba el acompañamiento que necesitaba para entender qué estaba ocurriendo detrás de cada operación.
Aquella experiencia terminó cambiando su percepción por completo.
Cuando copiar operaciones no significa aprender
Uno de los aprendizajes que Katt sacaría posteriormente de esa etapa es la diferencia entre recibir una entrada y comprender por qué existe esa entrada.
Las señales pueden decir dónde comprar o vender.
Pero si el trader no entiende estructura, gestión del riesgo, contexto o criterio de ejecución, sigue dependiendo completamente de otra persona.
Y cuando esa señal deja de llegar, el conocimiento no necesariamente queda.
Ese punto terminaría siendo importante años después dentro de su propia filosofía.
Katt ha sido crítica con la dependencia de señales precisamente porque considera que el objetivo de una formación debería ser que la persona pueda tomar decisiones por sí misma.
Su primera experiencia fue prácticamente lo contrario.
Había pagado.
Había ejecutado.
Había perdido.
Pero todavía no sabía hacer trading.
Dejar de confiar en academias y mentores
Después de esa etapa, Katt llegó a una conclusión bastante radical.
Dejó de confiar en academias, mentores y promesas relacionadas con el sector.
Sentía que había entrado buscando una oportunidad real y que habían jugado con sus expectativas en un momento especialmente vulnerable.
En lugar de abandonar definitivamente, decidió intentar aprender sola.
Se volvió autodidacta.
Empezó a buscar en YouTube, Google, Telegram y cualquier lugar donde pudiera encontrar información sobre estrategias, indicadores y funcionamiento de los mercados.
Cada duda se convertía en una nueva búsqueda.
Cómo entrar.
Cómo salir.
Qué indicador utilizar.
Qué estrategia podía funcionar.
Qué herramientas añadir al gráfico.
Parecía una forma más independiente de aprender.
Pero pronto apareció otro problema.
De depender de señales a depender de demasiada información
Katt dejó de depender de una empresa, pero empezó a depender de una cantidad enorme de contenido.
Encontraba una estrategia en YouTube y la probaba.
Después encontraba otra.
Luego aparecía un indicador nuevo.
Más tarde otra combinación.
Y cada intento podía terminar utilizando dinero real.
En su relato menciona herramientas como medias móviles, RSI, volumen, puntos pivote y Fibonacci, entre otras.
Durante un tiempo llegó a pensar que si aprendía suficientes indicadores podría “descifrar” el mercado por sí misma.
La lógica parecía razonable.
Más información debía significar mejores decisiones.
Pero ocurrió lo contrario.
Cada herramienta necesitaba un contexto y unas reglas.
Combinar varias sin saber si realmente funcionaban juntas terminó generando todavía más incertidumbre.
Con el tiempo, Katt empezó a darse cuenta de que acumular conocimiento sin una estructura también podía ser una forma de estar perdida.
Ya no estaba siguiendo señales.
Pero tampoco tenía todavía un sistema propio.
Y esa etapa de prueba y error terminaría costándole mucho más dinero antes de acercarla al enfoque que años después se convertiría en el Método PIPSUS.
El ciclo de probar estrategias, perder dinero y volver a empezar
Después de dejar atrás las señales, Katt Mont entró en una etapa que muchos traders reconocen fácilmente: probar una cosa, perder, cambiar de enfoque y volver a empezar.
Cada nueva estrategia parecía traer una posibilidad distinta.
Cada indicador prometía aportar una pieza que faltaba.
Y cada mentor podía parecer la persona capaz de ordenar todo lo que hasta ese momento no había funcionado.
Pero el patrón se repetía.
Katt encontraba una idea, la probaba con dinero real, no conseguía los resultados que esperaba y regresaba otra vez a buscar una alternativa.
En ese proceso pasó por diferentes herramientas y enfoques: medias móviles, RSI, volumen, puntos pivote, Fibonacci y distintas combinaciones que intentaba adaptar a su operativa.
Durante un tiempo llegó a pensar que, si acumulaba suficiente información, terminaría encontrando una manera de leer el mercado con mayor precisión.
Sin embargo, ocurrió lo contrario.
Cuantas más piezas añadía, más difícil resultaba saber cuáles realmente estaban aportando algo.
Cuando aprender más no necesariamente significa avanzar
Uno de los aprendizajes más importantes de esa etapa fue entender que conocer muchas herramientas no equivale a tener un sistema.
Una estrategia necesita reglas.
Necesita contexto.
Necesita saber cuándo utilizarse y, sobre todo, cuándo no utilizarse.
Katt empezó a descubrir que tomar un indicador de un lugar, una confirmación de otro y una entrada de una tercera metodología podía terminar creando una mezcla sin una lógica estadística clara.
El problema no era que esas herramientas fueran necesariamente malas.
El problema era utilizarlas sin haber comprobado cómo funcionaban juntas.
Y mientras intentaba encontrar esa respuesta, continuaba arriesgando dinero.
Eso hizo que el proceso de aprendizaje se volviera cada vez más costoso.
Probar cada idea directamente con dinero real
Katt también reconoce que durante gran parte de esa etapa prácticamente no utilizaba cuentas demo.
Para ella, operar con dinero ficticio no generaba la misma emoción.
Necesitaba sentir que lo que estaba haciendo tenía consecuencias reales.
El inconveniente es que cada aprendizaje terminaba teniendo un costo económico.
Muchas de las estrategias que encontraba las llevaba rápidamente a una cuenta real con pequeñas cantidades de capital.
Si funcionaban, continuaba.
Si no, volvía a buscar.
Ese ciclo se repitió varias veces.
Y aunque las cantidades individuales podían parecer pequeñas, acumuladas durante años empezaron a representar una cifra importante.
Katt cuenta que llegó a calcular que, entre diferentes intentos durante su proceso, había terminado perdiendo más de 11.000 dólares.
Más que la cifra en sí, lo importante es lo que ella entendió después: estaba destinando dinero al mercado antes de haber demostrado que tenía una metodología suficientemente estructurada.
Mentores, estrategias y una búsqueda que todavía no terminaba
En medio de esa etapa también aparecieron diferentes mentores.
Katt cuenta que llegó a pagar asesorías y estudiar distintos enfoques buscando aquello que finalmente le permitiera estabilizar su operativa.
Algunas experiencias le dejaron aprendizajes importantes.
Otras no terminaron ajustándose a su situación.
En uno de esos procesos conoció una metodología que utilizaba un nivel de riesgo que ella consideró demasiado elevado para el capital con el que estaba trabajando en aquel momento.
Aunque reconoce que aprendió conceptos útiles, no consiguió convertir esa forma de operar en algo sostenible para ella.
Ese detalle fue importante.
Por primera vez empezó a entender que una estrategia puede funcionar para otra persona y aun así no ser adecuada para quien intenta copiarla.
No todos tienen el mismo capital.
No todos toleran el mismo riesgo.
No todos pueden operar en los mismos horarios.
Y no todos reaccionan emocionalmente de la misma forma frente a una pérdida.
La estrategia debía empezar a adaptarse a la persona y no solamente al gráfico.
El Price Action empieza a cambiar su forma de leer el mercado
Uno de los puntos que sí terminó marcando una diferencia fue su acercamiento a la acción del precio.
Katt explica que gracias a una de las metodologías que estudió empezó a dejar atrás buena parte de los indicadores.
En lugar de depender de tantas herramientas, comenzó a observar directamente el comportamiento del precio, las zonas de oferta y demanda y la estructura.
Ese cambio redujo parte del ruido que había acumulado durante años.
Ya no necesitaba mirar tantos elementos al mismo tiempo.
Pero todavía existía un problema.
La estrategia con la que estaba trabajando estaba especialmente enfocada en la sesión de Londres.
Y Katt vivía en Colombia.
Para poder ejecutarla correctamente debía levantarse durante la madrugada.
Al principio lo hizo.
Pero con el tiempo empezó a notar el costo.
Una estrategia que funcionaba, pero no encajaba con su vida
Katt cuenta que levantarse constantemente durante la madrugada comenzó a afectar su estado de ánimo.
Dormía en horarios que no le resultaban naturales, pasaba parte del día cansada y empezó a sentirse más irritable de lo habitual.
La situación produjo una reflexión importante.
Por primera vez tenía algo que empezaba a mostrarle resultados.
Pero esos resultados estaban llegando a costa de una rutina que no quería mantener durante años.
Entonces apareció una pregunta diferente.
No se trataba únicamente de:
¿Esta estrategia funciona?
También había que preguntarse:
¿Esta estrategia funciona para mí?
Ese cambio de enfoque sería fundamental para lo que vendría después.
Katt empezó a comprender que construir una operativa sostenible implicaba considerar mucho más que una entrada.
Había que tener en cuenta el horario disponible, la personalidad, el estilo de vida, la tolerancia al riesgo y el tipo de operativa que realmente podía mantener sin convertir cada jornada en una lucha.
Fue ahí cuando comenzó a surgir la necesidad de desarrollar algo propio.
No otra estrategia encontrada en internet.
No una combinación de indicadores.
No una señal enviada por alguien más.
Una metodología que pudiera entender, testear y adaptar a su propia vida.
Ese proceso terminaría dando origen al Método PIPSUS.
Cómo nació el Método PIPSUS y por qué Katt Mont empezó construyéndolo sobre el oro
Después de años probando estrategias, indicadores y formas distintas de interpretar el precio, Katt Mont llegó a un punto en el que dejó de buscar afuera.
Decidió sentarse a ordenar todo lo que ya había aprendido.
Ese momento es importante porque marca la transición entre una etapa de dependencia constante de ideas externas y el inicio de una metodología propia.
Katt cuenta que una parte de ese proceso surgió después de una meditación.
No plantea la meditación como una herramienta técnica para predecir el mercado, sino como un espacio en el que logró ordenar ideas, bajar el ruido mental y conectar distintas piezas de conocimiento que había acumulado durante años.
Después de esa experiencia se sentó frente al gráfico con una intención concreta: no seguir acumulando información, sino construir una estrategia que pudiera entender, probar y ejecutar de forma repetible.
Empezar por un solo activo para reducir variables
Katt decidió concentrarse primero en el oro.
En lugar de intentar validar la metodología sobre múltiples activos al mismo tiempo, tomó XAUUSD como punto de partida.
Ese enfoque le permitió reducir variables.
Podía observar durante más tiempo cómo reaccionaba un mismo instrumento, cómo se comportaban las zonas, qué tipo de movimientos se repetían y qué elementos de acción del precio tenían más sentido dentro de su lectura.
Ese proceso también fue importante porque venía de una etapa completamente opuesta.
Antes cambiaba constantemente.
Ahora empezaba a profundizar.
En lugar de probar una nueva estrategia cada semana, comenzó a trabajar sobre una misma idea y a observar qué necesitaba ajustar.
Katt explica que fue ahí donde empezó a notar una mayor estabilidad en su operativa.
No porque el oro tuviera alguna característica mágica, sino porque por primera vez estaba dedicando tiempo suficiente a desarrollar y testear una estructura propia.
De los indicadores a una metodología basada en acción del precio
La base del Método PIPSUS terminó construyéndose principalmente alrededor del Price Action.
La experiencia previa con múltiples indicadores había llevado a Katt a buscar una lectura más directa.
Dentro de su enfoque aparecen conceptos relacionados con oferta y demanda, comportamiento del precio y zonas relevantes.
Pero el cambio más importante no fue únicamente técnico.
Fue dejar de necesitar constantemente otra herramienta para confirmar una decisión.
Después de años intentando encontrar seguridad añadiendo elementos, empezó a buscarla en conocer cada vez mejor unas reglas más concretas.
Eso también hizo que el proceso pudiera medirse mejor.
Cuando una metodología tiene demasiadas variables, puede resultar complicado saber exactamente qué produjo una buena o mala operación.
Al reducirlas, el análisis posterior se vuelve más claro.
El testeo como parte fundamental de PIPSUS
Una vez que la estrategia empezó a mostrar un comportamiento que Katt consideraba consistente sobre el oro, decidió comprobar si podía utilizarse en otros mercados.
Ahí apareció el testeo.
Katt cuenta que probó su metodología sobre diferentes tipos de activos para verificar si la lógica podía trasladarse más allá de XAUUSD.
Según su propia experiencia, empezó a aplicarla sobre Forex, materias primas, criptomonedas, índices, acciones y futuros.
Ese punto es importante porque muestra que el objetivo no era simplemente encontrar una configuración que hubiera funcionado algunas veces sobre un único gráfico.
La intención era entender qué componentes pertenecían realmente a la lectura del precio y cuáles dependían únicamente de las características específicas del oro.
Esa experimentación terminaría formando parte de la identidad del Método PIPSUS.
Personalizar el trading al estilo de vida
Sin embargo, uno de los aspectos más interesantes del método no nace directamente del gráfico.
Nace del horario.
Katt ya había vivido lo que significaba utilizar una estrategia que funcionaba, pero que la obligaba a levantarse de madrugada para operar la sesión de Londres desde Colombia.
Eso terminó afectando su descanso y su estado de ánimo.
Por eso decidió que su propia metodología debía permitir algo diferente: adaptar la operativa a la vida de la persona y no obligar a la persona a reorganizar toda su vida alrededor del mercado.
Ese concepto se convertiría en una parte importante de su filosofía.
No todos pueden operar Londres.
No todos tienen disponibilidad durante Nueva York.
No todos quieren permanecer varias horas frente a una pantalla.
Y tampoco todos tienen una personalidad adecuada para el mismo estilo de trading.
Por eso Katt empezó a trabajar la idea de personalización.
Scalping, intradía o swing según la persona
Dentro de su visión, el estilo operativo debería tener relación con el tiempo disponible y con la forma de ser del trader.
Una persona que necesita resultados rápidos y tiene dificultad para mantener una posición durante varios días probablemente sufrirá si intenta copiar una estrategia swing.
Del mismo modo, alguien que trabaja durante toda la mañana quizás no pueda seguir una operativa que exige observar continuamente temporalidades bajas.
Katt utiliza este tipo de situaciones para explicar por qué considera necesario conocerse antes de elegir cómo operar.
Una misma metodología puede adaptarse de forma diferente dependiendo del horario, activo o temporalidad.
Eso no significa modificar las reglas cada vez que algo sale mal.
Significa construir desde el principio una estructura que tenga sentido para la realidad de quien la va a ejecutar.
La estrategia como una extensión del trader
Este concepto ayuda a entender mejor el Método PIPSUS.
Katt no terminó buscando una estrategia que simplemente produjera entradas.
Buscó una metodología que pudiera sostenerse dentro de su vida.
Después de todo lo que había vivido, entendió que una operativa rentable sobre el papel puede ser inútil si exige hábitos que una persona no puede mantener.
Ahí se conectan varias piezas de su historia.
Los indicadores que terminó dejando atrás.
Las estrategias que no se ajustaban a ella.
El horario de Londres que terminó rechazando.
El oro como laboratorio inicial.
El testeo en otros activos.
Y la necesidad de comprender qué tipo de trader quería ser.
El Método PIPSUS nace precisamente de esa combinación: acción del precio, prueba, adaptación y una búsqueda constante de coherencia entre sistema y persona.
Psicotrading, meditación y control emocional: la otra parte del Método PIPSUS
Si hay algo que Katt Mont repite a lo largo de su historia es que aprender una estrategia no fue suficiente.
Durante años tuvo acceso a información, probó diferentes herramientas y llegó a conocer distintos enfoques técnicos. El problema aparecía cuando debía ejecutar bajo presión, después de una pérdida o en momentos donde la necesidad de ganar dinero era demasiado grande.
Por eso, cuando habla de su evolución, la parte emocional ocupa un lugar tan importante como la lectura del precio.
Katt reconoce que durante una etapa llegó a operar con ansiedad, frustración y una sensación constante de urgencia.
Quería que el trading funcionara.
Necesitaba que funcionara.
Y esa necesidad terminaba afectando la forma en la que tomaba decisiones.
Con el tiempo empezó a entender que operar desde el desespero podía hacer que incluso una buena estrategia se ejecutara mal.
La meditación como herramienta para ordenar su mente
Dentro de ese proceso, Katt le atribuye un papel importante a la meditación.
Según cuenta, fue una práctica que le ayudó a encontrar mayor equilibrio emocional y a observar con más claridad lo que estaba haciendo.
También la relaciona con el momento en el que empezó a ordenar las ideas que posteriormente darían forma a su metodología.
Pero más allá de ese episodio concreto, la meditación terminó convirtiéndose en una herramienta para trabajar algo que ella considera fundamental: la capacidad de bajar el ruido interno antes de tomar decisiones.
Esto tiene sentido dentro de su historia.
Durante sus primeros años, muchas operaciones estaban cargadas de presión.
Había dinero prestado.
Había pérdidas anteriores.
Había urgencia por recuperar.
Había miedo de volver a equivocarse.
En ese contexto, cualquier entrada podía convertirse en una decisión emocional.
Aprender a reconocer ese estado fue parte del cambio.
Tener una estrategia no elimina las emociones
Katt no plantea que llegar a una metodología propia haga desaparecer automáticamente el miedo o la frustración.
El trabajo emocional continúa.
Una pérdida puede seguir incomodando.
Una racha positiva puede generar exceso de confianza.
Y una operación que se escapa puede producir la tentación de perseguir el precio.
Por eso, dentro de su enfoque, el psicotrading no aparece como algo separado del sistema.
Está conectado con la capacidad de respetar el plan.
Una buena lectura pierde valor si el trader aumenta el riesgo por desesperación.
Una estrategia probada puede deteriorarse si después de dos pérdidas se empiezan a modificar las reglas.
Y una buena entrada puede convertirse en un problema si la persona no sabe cuándo debe dejar de operar.
El riesgo de convertir el trading en una necesidad constante de acción
Katt también habla de una etapa en la que empezó a darse cuenta de que quería estar todos los días dentro del mercado.
No necesariamente porque existieran buenas oportunidades.
Simplemente quería operar.
Ese comportamiento la llevó a cuestionarse si estaba tratando el trading como un negocio o si estaba desarrollando una relación demasiado cercana a la ludopatía.
Ese reconocimiento fue importante.
Porque empezar a operar por impulso cambia completamente el objetivo.
Ya no se busca ejecutar una oportunidad válida.
Se busca sentir que se está haciendo algo.
Y cuando esa necesidad aparece, es fácil empezar a forzar entradas, operar fuera del plan o asumir riesgos innecesarios.
Katt decidió ponerse un límite.
Si iba a continuar, tenía que hacerlo de manera más profesional.
Con una estrategia.
Con un plan.
Con reglas.
Y con suficiente disciplina para aceptar que algunos días simplemente no había nada que hacer.
Ganar dinero y mantener la rentabilidad son dos cosas diferentes
Otra idea que Katt desarrolla es la diferencia entre lograr resultados y ser capaz de mantenerlos.
Para ella, llegar a una etapa rentable no significa que el trabajo se haya terminado.
De hecho, considera que ahí comienza otra fase.
Mantener resultados exige cuidar la mente, el riesgo y los hábitos.
Una persona puede tener un buen mes y aun así perder el control después.
Puede aumentar el tamaño demasiado rápido.
Puede sentirse invencible.
O puede romper su sistema buscando repetir un resultado que ya ocurrió.
Por eso Katt insiste tanto en el acompañamiento y en el seguimiento posterior.
No basta con enseñar una entrada.
También hay que aprender a convivir con las rachas, con las pérdidas y con los momentos en los que el mercado simplemente no ofrece lo que se está buscando.
El trader también necesita conocerse
El psicotrading, dentro de la visión de Katt Mont, está conectado con la personalización.
No todos reaccionan igual.
Hay personas que toleran mejor mantener posiciones durante días.
Otras necesitan cerrar dentro de la misma sesión.
Algunas pueden ver una pérdida y continuar con normalidad.
Otras necesitan apartarse unas horas para no entrar en modo venganza.
Conocerse permite construir reglas que tengan sentido.
Por eso Katt insiste en que personalizar el trading no es solamente elegir un horario o un activo.
También es entender qué tipo de presión se puede manejar, qué ritmo se adapta mejor a la personalidad y qué comportamientos deben vigilarse.
Ese proceso de autoconocimiento fue especialmente importante en su caso.
Después de años buscando respuestas afuera, terminó entendiendo que una parte del problema también estaba dentro.
La parte técnica y la parte emocional deben convivir
El Método PIPSUS intenta unir esas dos dimensiones.
Por un lado está la lectura del mercado.
Por otro está la persona que debe ejecutarla.
Katt trabaja con Price Action, oferta y demanda, zonas y una estructura que busca adaptarse a distintos estilos operativos.
Pero al mismo tiempo incorpora psicotrading, gestión emocional y seguimiento.
Porque una metodología puede estar bien construida y aun así fracasar si la persona que la utiliza no logra respetarla.
Ese es uno de los aprendizajes más claros de su historia.
Después de pasar por señales, indicadores, estrategias ajenas y pérdidas, Katt terminó entendiendo que la rentabilidad no dependía únicamente de encontrar una mejor entrada.
También dependía de desarrollar suficiente equilibrio para ejecutarla cuando realmente apareciera.
Del aprendizaje individual a crear una comunidad alrededor de PIPSUS
Después de pasar varios años aprendiendo de manera fragmentada, Katt Mont terminó dando mucha importancia a algo que sintió que le había faltado durante su propio proceso: el acompañamiento.
En sus primeros años había recibido señales, había probado estrategias y había pagado por distintos tipos de formación, pero muchas veces se quedaba con una duda muy básica: no sabía si lo que estaba haciendo estaba bien o mal.
Ese vacío puede ser especialmente problemático cuando alguien todavía está construyendo criterio.
Una persona marca una zona.
Ejecuta una entrada.
Pierde.
Y después no sabe si la pérdida fue normal dentro del sistema o si realmente cometió un error.
Por eso Katt empezó a darle mucho peso a la retroalimentación dentro de su comunidad.
No solamente a enseñar una estrategia, sino también a revisar cómo se está aplicando.
Aprender a operar sin depender de señales
Hay un punto en el que Katt es especialmente clara: no quiere que sus estudiantes dependan de señales.
Su propia experiencia influye bastante en esa postura.
Ella empezó siguiendo indicaciones de otras personas y terminó entendiendo que copiar entradas no necesariamente construye conocimiento.
Por eso, dentro de la filosofía de PIPSUS, el objetivo es que el trader aprenda a leer el mercado por sí mismo.
Que entienda por qué existe una zona.
Que sepa qué está esperando.
Que pueda reconocer una confirmación.
Y que también sea capaz de descartar una entrada cuando las condiciones no aparecen.
Ese proceso busca generar independencia.
Porque si una persona solamente puede operar cuando otra le dice qué hacer, el día que esa ayuda desaparece también desaparece gran parte de su operativa.
Para Katt, formar un trader implica precisamente lo contrario: desarrollar criterio suficiente para que pueda tomar decisiones sin necesitar constantemente una validación externa.
La importancia de mantener la rentabilidad
Katt también hace una distinción interesante entre alcanzar resultados y mantenerlos.
Conseguir una buena etapa puede ser difícil.
Mantenerla puede ser todavía más.
Una vez que aparecen ganancias, también aparecen nuevos riesgos.
Aumentar demasiado rápido.
Cambiar el plan.
Querer ganar más cada semana.
Perder disciplina.
O simplemente relajarse porque se empieza a pensar que la parte difícil ya terminó.
Por eso dentro de su comunidad no todo gira alrededor de encontrar entradas.
También hay espacio para hablar de psicotrading, decisiones, gestión y continuidad.
La idea es que una persona no aprenda solamente cómo llegar a una etapa positiva, sino también cómo evitar destruirla después.
Una metodología que intenta adaptarse a la persona
Otro de los elementos que Katt busca mantener dentro de PIPSUS es la personalización.
No todos necesitan operar el mismo activo.
No todos pueden trabajar la misma sesión.
No todos tienen que convertirse en scalpers.
La metodología intenta permitir que cada persona encuentre una forma de aplicar la lectura del precio que sea compatible con su horario y su personalidad.
Ese punto resume buena parte de la evolución de Katt.
Durante años intentó adaptarse a estrategias creadas por otras personas.
Después decidió hacer lo contrario.
Construir una operativa que pudiera adaptarse a ella.
Y esa idea terminó trasladándose posteriormente a su forma de enseñar.
Método PIPSUS: una formación construida desde la experiencia de Katt Mont
El Método PIPSUS de Katt Mont reúne varios de los elementos que aparecen a lo largo de su historia.
Acción del precio.
Lectura del mercado.
Gestión del riesgo.
Psicotrading.
Control emocional.
Y una forma de estructurar la operativa con mayor claridad.
La formación puede ser especialmente interesante para alguien que ha pasado por una etapa similar a la que Katt describe: muchas estrategias, demasiadas herramientas y poca claridad sobre qué hacer realmente cuando abre una gráfica.
También puede tener sentido para quienes ya conocen análisis técnico, pero sienten que todavía no han logrado adaptar su operativa a su propio estilo de vida.
Ese es uno de los aspectos que más diferencia el enfoque de Katt.
No plantea que todos tengan que operar igual.
Busca que el trader entienda qué horario, qué activo y qué estilo pueden encajar mejor con su realidad.
Además, el contenido también incluye una parte psicológica importante, algo coherente con la experiencia que ella misma relata después de años operando bajo presión, frustración y necesidad de recuperar dinero.
Quienes quieran conocer su metodología pueden encontrar el Método PIPSUS de Katt Mont en TOULH.
Hay que tener en cuenta que la versión disponible actualmente mantiene la estructura y materiales correspondientes a 2023, ya que hasta el momento no ha recibido actualizaciones posteriores.
De buscar respuestas afuera a construir una metodología propia
La historia de Katt Mont no es la de alguien que encontró rápidamente una estrategia y empezó a obtener resultados.
Fue mucho más desordenada.
Pasó por trabajos convencionales.
Atravesó una etapa económica muy complicada.
Conoció el trading a través de un multinivel.
Perdió dinero con señales.
Buscó estrategias en internet.
Probó indicadores.
Pagó mentorías.
Se equivocó.
Volvió a empezar.
Y durante años siguió buscando una forma de operar que realmente tuviera sentido para ella.
El cambio comenzó cuando dejó de preguntarse constantemente qué otra estrategia debía aprender y empezó a ordenar todo aquello que ya había vivido.
El oro se convirtió en su primer laboratorio.
El Price Action en una de sus principales bases.
El testeo en una herramienta para comprobar lo que estaba haciendo.
Y el psicotrading en una pieza necesaria para evitar repetir los errores que había cometido durante sus años de mayor presión.
De esa combinación terminó naciendo el Método PIPSUS.
Más que una historia sobre encontrar “la estrategia perfecta”, el recorrido de Katt muestra algo diferente: a veces el progreso empieza cuando el trader deja de copiar lo que funciona para otros y comienza a construir una forma de operar que realmente pueda sostener en su propia vida.
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