Antes del trading: fotografía, marketing y una etapa marcada por el emprendimiento
La historia de Gerard García no comenzó directamente frente a una plataforma de trading. Antes de dedicarse a los mercados, pasó por distintos trabajos y proyectos que, vistos en perspectiva, ayudan a entender bastante bien la forma en que hoy aborda su operativa.
En una entrevista con Orion Room, Gerard cuenta que trabajó como electricista y que posteriormente pasó alrededor de 11 o 12 años como fotógrafo. Durante esa etapa no se limitó únicamente a la parte creativa: también estudió marketing y llegó a crear una academia enfocada en enseñar a otros fotógrafos a vender mejor su trabajo.
Ese interés por los negocios lo llevó después a explorar otras áreas digitales, entre ellas el dropshipping y la publicidad online. No era todavía un camino relacionado con gráficos, riesgo o cuentas fondeadas, pero sí una etapa en la que fue acumulando experiencia alrededor de ventas, formación y emprendimiento.
El salto hacia los mercados durante la época del COVID
Gerard sitúa sus primeros pasos serios en el trading alrededor de la etapa del COVID, un periodo en el que muchas personas comenzaron a interesarse por los mercados financieros al pasar más tiempo frente al ordenador y buscar nuevas alternativas de ingresos.
Como ocurre con buena parte de quienes empiezan, su evolución no fue lineal.
Durante los años siguientes continuó comprando formaciones, estudiando distintos enfoques y probando maneras diferentes de operar. De hecho, explica que todavía hoy sigue formándose porque disfruta aprendiendo y revisando nuevas ideas.
Pero hubo algo que empezó a llamar especialmente su atención.
Veía que varias personas podían comprar exactamente la misma formación y obtener resultados completamente diferentes.
Algunos lograban aplicar lo aprendido.
Otros no.
Para Gerard, esa diferencia empezó a demostrarle que el problema no siempre estaba en encontrar una estrategia mejor.
Cuando entendió que saber más no significaba necesariamente operar mejor
Con el tiempo empezó a prestar atención a factores que inicialmente pueden parecer secundarios: disciplina, gestión monetaria, número de operaciones, cumplimiento de reglas y capacidad para evitar entradas que no cumplen realmente las condiciones.
Desde su experiencia, muchos traders pasan meses intentando perfeccionar sus puntos de entrada cuando el verdadero problema está en otro lugar.
Pueden tener una metodología suficientemente buena, pero arriesgan demasiado.
Operan demasiadas veces.
Cambian las reglas después de una pérdida.
O simplemente sienten que necesitan encontrar una oportunidad todos los días.
Gerard reconoce que él mismo pasó por etapas en las que cometía ese tipo de errores. Y, según explica, sus resultados comenzaron a mejorar precisamente cuando empezó a poner límites y a respetar mejor su propia planificación, no necesariamente cuando descubrió una nueva forma de analizar el gráfico.
Ese cambio de perspectiva terminaría convirtiéndose en una pieza importante de su forma de entender el trading.
La entrada seguía siendo necesaria.
Pero dejó de ser el centro de todo.
A partir de ahí, Gerard comenzó a prestar cada vez más atención a los números que había detrás de cada decisión, una evolución que posteriormente lo llevaría hacia la gestión de riesgo variable, las cuentas de fondeo y, finalmente, una de las formas de operar más asociadas con su nombre: Hard Scalping.
Cuando los números empezaron a importar más que una entrada perfecta
A medida que fue acumulando experiencia, Gerard García empezó a cambiar la manera en que evaluaba su propia operativa.
En lugar de concentrarse únicamente en encontrar mejores entradas, comenzó a observar con más atención variables como el porcentaje de acierto, el ratio riesgo-beneficio, la cantidad de operaciones, el comportamiento de las rachas negativas y la forma en que gestionaba cada cuenta.
Ese cambio de foco fue importante.
Gerard explica que muchos traders pueden tener una estrategia válida y aun así obtener malos resultados porque el problema no está necesariamente en el análisis. Puede estar en operar demasiado, asumir más riesgo del previsto, romper las reglas después de una pérdida o simplemente intentar encontrar una entrada todos los días.
Desde su experiencia revisando cuentas y acompañando alumnos, ha observado precisamente ese patrón: quienes operan con mayor frecuencia y más agresividad no siempre son quienes mejor evolucionan. En cambio, algunos de los perfiles más estables pueden pasar varios días sin abrir una posición si el mercado no ofrece las condiciones que están buscando.
Aprender también a no operar
Esta idea puede parecer sencilla, pero cambia bastante la forma de entender el trading.
Gerard comenta que hay días en los que abre el gráfico, analiza el contexto y concluye rápidamente que probablemente no encontrará una oportunidad compatible con su operativa. En esos casos prefiere cerrar la plataforma y evitar una entrada forzada.
Para él, ahorrarse un stop también forma parte del resultado.
Eso contrasta con una mentalidad bastante habitual entre quienes empiezan: pensar que para progresar es necesario operar todos los días.
Cuando aparece esa presión por participar constantemente, la estrategia empieza a deformarse.
Una confirmación que antes era obligatoria pasa a ser opcional.
Dos operaciones máximas se convierten en tres.
Una entrada mediocre comienza a parecer suficientemente buena.
Y pequeñas excepciones acumuladas terminan modificando por completo las estadísticas que se habían obtenido previamente en backtesting.
El riesgo como una variable que también puede estudiarse
Con el tiempo, Gerard fue profundizando especialmente en la gestión del riesgo aplicada a cuentas de fondeo.
En la entrevista explica que trabaja con lo que denomina riesgo variable, un enfoque en el que no mantiene necesariamente el mismo porcentaje en todas las operaciones, sino que utiliza multiplicadores pequeños dentro de unas reglas previamente definidas.
Es importante distinguirlo de aumentar el tamaño de una posición de manera agresiva después de perder.
Gerard recalca que su intención no es doblar el riesgo ni perseguir pérdidas, sino modificar ligeramente la exposición dentro de una tabla previamente calculada. Para hacerlo, parte normalmente de riesgos relativamente bajos y utiliza incrementos pequeños según el comportamiento de la secuencia de operaciones.
La lógica detrás de este planteamiento es buscar una mayor estabilidad estadística, aun aceptando que en determinados meses una gestión fija podría producir un beneficio superior.
En otras palabras, prefiere sacrificar parte del potencial de una buena racha si eso puede ayudarle a suavizar determinados periodos negativos.
El número de stops consecutivos como dato clave
Dentro de esa gestión hay una métrica a la que Gerard presta especial atención: la mayor racha histórica de operaciones perdedoras consecutivas.
Según explica, utiliza ese dato para construir sus tablas de riesgo y estimar hasta dónde puede soportar una secuencia negativa antes de acercarse a los límites de una cuenta.
Esta forma de pensar cambia la pregunta habitual.
En lugar de preguntarse únicamente:
“¿Cuánto puedo ganar con esta estrategia?”
también intenta responder:
“¿Qué puede pasar cuando llegue una de las peores rachas que muestran mis datos?”
Ese enfoque es especialmente relevante en cuentas de fondeo, donde el drawdown permitido puede ser mucho más importante que el tamaño nominal de la cuenta.
Por eso Gerard insiste en que su gestión está diseñada específicamente alrededor de las reglas de este tipo de empresas y reconoce que no debe trasladarse automáticamente a capital propio.
Buscar estabilidad antes que el gran golpe
Otra idea que aparece repetidamente en su enfoque es evitar depender de operaciones extraordinarias.
Gerard explica que suele dividir objetivos, combinar diferentes ratios y trabajar con varias cuentas para intentar reducir la dependencia de una sola posición o de un único resultado.
No se trata necesariamente de maximizar cada operación.
Se trata de construir una estructura donde una pérdida no obligue a recuperar inmediatamente y donde una cuenta no cargue con toda la presión psicológica.
Ese interés por distribuir entradas, controlar la exposición y trabajar con los números terminaría abriendo la puerta a una forma de ejecución mucho más particular.
Una operativa en la que Gerard comenzó a dividir posiciones dentro de una misma idea, manteniendo un riesgo máximo previamente definido y buscando mejorar el precio promedio de entrada.
De ahí surgiría el concepto que terminaría llamando Hard Scalping.
Hard Scalping: dividir la entrada sin perder el control del riesgo
Una de las ideas más asociadas actualmente a Gerard García es lo que él denomina Hard Scalping.
A primera vista, puede parecer una operativa agresiva porque implica dividir una idea en varias entradas y trabajar con movimientos cortos. Sin embargo, Gerard insiste en que la clave no está en añadir posiciones sin control, sino en definir de antemano cuánto riesgo total está dispuesto a asumir.
Según explica, cuando identifica una zona o un movimiento que quiere aprovechar, puede repartir la entrada en varios puntos en lugar de ejecutar toda la posición de una sola vez.
Si el precio se mueve en contra dentro del rango previsto, añade otra entrada con el mismo criterio de riesgo. El objetivo es mejorar el precio promedio sin permitir que la suma de todas las posiciones supere el límite que había establecido desde el inicio.
Por qué Gerard no lo considera una martingala
Esta distinción es importante.
Gerard separa el Hard Scalping de una martingala porque no aumenta progresivamente el lotaje con la intención de recuperar una pérdida anterior.
En su planteamiento, las posiciones se distribuyen dentro de una misma idea y el riesgo máximo global permanece controlado.
Puede dividir una entrada en dos o tres posiciones, pero todas forman parte de una planificación previa. Si el precio llega al nivel de invalidación, acepta el stop completo.
Es decir, no existe la idea de seguir añadiendo operaciones indefinidamente hasta que el mercado se dé la vuelta.
Precisamente ahí está la diferencia entre promediar una entrada de forma estructurada y simplemente añadir más exposición porque una operación está perdiendo.
El riesgo flotante como límite de toda la operación
En la entrevista, Gerard pone mucho énfasis en lo que llama el riesgo flotante.
Su objetivo es que, aunque existan varias posiciones abiertas dentro de una misma idea, la exposición conjunta no sobrepase el porcentaje máximo establecido.
Por ejemplo, puede tener varias entradas pequeñas dentro de una misma zona y ajustar el stop conforme se van activando, de forma que el riesgo combinado permanezca dentro del límite definido.
Esto hace que el tamaño individual de cada posición sea menos importante que la exposición total.
Gerard comenta incluso que, en determinadas configuraciones, su Hard Scalping puede tener menos exposición que algunas de sus operaciones intradía tradicionales, precisamente porque los lotajes utilizados son más pequeños y el riesgo está repartido.
Mejorar el precio medio sin “añadir leña al fuego”
Desde fuera, dos operaciones pueden parecer idénticas.
Una persona entra demasiado pronto, el precio sigue moviéndose en su contra y decide abrir otra posición únicamente porque quiere mejorar el promedio.
Otra persona tiene tres zonas de entrada previamente definidas, un stop común y un riesgo máximo calculado antes de ejecutar la primera orden.
Visualmente pueden parecer similares.
La diferencia está en la planificación.
Gerard insiste precisamente en eso: Hard Scalping no consiste en improvisar cuando una operación empieza mal. La estructura debe existir antes de entrar.
Las zonas, el tamaño de las posiciones, el punto de invalidación y el riesgo máximo tienen que estar definidos previamente.
Sin esas reglas, el concepto pierde completamente su sentido.
Ratios más pequeños, pero una lógica distinta
Otro elemento particular del Hard Scalping es que no siempre busca ratios riesgo-beneficio elevados.
Gerard explica que en determinadas situaciones puede trabajar con objetivos relativamente cortos e incluso con ratios que, vistos de forma aislada, podrían parecer poco atractivos.
Sin embargo, analiza la operativa como un conjunto.
La mejora del precio promedio, la distribución de las entradas, el porcentaje de acierto y la gestión general de las cuentas forman parte de la misma ecuación.
Por eso vuelve a aparecer una idea que recorre prácticamente toda su evolución como trader:
una entrada por sí sola no explica la rentabilidad de una operativa.
Hay que observar cómo se gestiona, cuánto se arriesga, cuándo se sale y cómo se comporta el sistema a lo largo de muchas operaciones.
Hard Scalping como extensión de su forma de pensar el riesgo
Más que un cambio radical respecto a lo que Gerard venía haciendo, el Hard Scalping parece una extensión natural de su interés por distribuir el riesgo y estudiar las operaciones desde una perspectiva estadística.
En lugar de apostar toda la posición en un único nivel, reparte la ejecución.
En lugar de ampliar el riesgo cuando el precio se mueve en contra, mantiene un límite previamente calculado.
Y en lugar de evaluar únicamente si una entrada “se veía bien”, analiza cómo esa operación encaja dentro del comportamiento general de la cuenta.
Eso ayuda a entender por qué Hard Scalper no aparece aislado dentro de su trayectoria.
Es el resultado de una evolución en la que Gerard García fue pasando de buscar mejores entradas a estudiar cómo gestionar cada decisión de una forma cada vez más estructurada.
Por qué Gerard García separa el fondeo del capital propio
Uno de los matices más importantes en la forma de operar de Gerard García es que no considera las cuentas de fondeo y el capital propio como escenarios equivalentes.
Esta distinción aparece varias veces cuando explica su gestión. Según comenta, buena parte de las decisiones que toma alrededor del riesgo, la distribución de cuentas y determinadas formas de ejecutar están diseñadas específicamente para aprovechar las características de las prop firms.
Eso significa que una técnica que puede tener sentido dentro de una evaluación o una cuenta fondeada no necesariamente debería trasladarse sin cambios a una cuenta personal.
La diferencia está, en buena medida, en las reglas del juego.
En una empresa de fondeo existe un límite de drawdown, unas condiciones determinadas para superar la evaluación y un capital nominal que no pertenece directamente al operador. Con dinero propio, en cambio, la pérdida afecta directamente al patrimonio del trader y el horizonte puede ser completamente diferente.
Gerard reconoce esta diferencia y explica que parte de su evolución consiste precisamente en entender qué tipo de gestión tiene sentido según el vehículo de capital que está utilizando.
Superar una evaluación no exige exactamente lo mismo que conservar una cuenta
Gerard también distingue entre la etapa de evaluación y el momento en que la cuenta ya está fondeada.
Durante un examen, el objetivo suele implicar alcanzar un determinado porcentaje antes de tocar el límite de pérdida permitido. Desde su punto de vista, afrontar esa fase con una operativa excesivamente lenta puede provocar que el trader permanezca atrapado durante meses intentando superar una evaluación.
Por eso, en determinadas circunstancias, habla de aumentar la actividad sin que eso signifique necesariamente disparar el porcentaje de riesgo por operación.
Puede buscar más oportunidades, ajustar algunos stops o trabajar ratios ligeramente diferentes para adaptarse al objetivo específico de la evaluación.
La lógica cambia después de aprobar.
Cuando la cuenta ya está fondeada, Gerard considera que tiene mucho menos sentido continuar buscando la misma velocidad de crecimiento.
Ya no existe la obligación de alcanzar inmediatamente otro porcentaje elevado.
La prioridad pasa a ser conservar la cuenta, conseguir retiros y evitar devolver al mercado en unos pocos días todo el trabajo realizado durante la evaluación.
Esta diferencia parece evidente sobre el papel, pero Gerard comenta que es precisamente uno de los errores que observa con frecuencia.
Hay operadores que tardan semanas o incluso meses en completar una evaluación y, una vez reciben la cuenta, mantienen exactamente la misma agresividad.
El resultado puede ser perderla antes incluso de realizar el primer retiro.
Construir retiros antes que perseguir porcentajes cada vez mayores
La filosofía de Gerard con las cuentas fondeadas está mucho más relacionada con acumular resultados que con intentar conseguir una cifra espectacular en una sola cuenta.
Según explica, durante buena parte de su trayectoria ha preferido trabajar con objetivos relativamente contenidos.
Cuando una cuenta alcanza un beneficio que considera suficiente, puede dejar de operarla temporalmente y dirigir su atención hacia otra.
Esa forma de trabajar tiene una intención clara: evitar una situación que conoce bien.
Una cuenta puede llegar a estar varios puntos porcentuales en positivo y generar la sensación de que todavía hay margen para apretar un poco más.
Entonces aparece una operación adicional.
Después otra.
Una mala racha devuelve parte de los beneficios y el trader empieza a sentir la necesidad de recuperar lo perdido.
Una cuenta que estaba preparada para generar un retiro puede terminar nuevamente cerca del punto inicial o incluso en drawdown.
Gerard intenta cortar ese proceso antes de que aparezca.
No porque piense que obtener porcentajes mayores sea imposible, sino porque considera que existe un punto donde seguir exigiéndole a una cuenta puede añadir más riesgo del beneficio adicional que se pretende conseguir.
La idea de crear una “bola de nieve” de cuentas
En lugar de depender de una sola cuenta fondeada, Gerard habla de ir construyendo progresivamente una especie de bola de nieve.
La lógica consiste en conseguir una primera cuenta, buscar un retiro razonable y posteriormente trabajar en nuevas evaluaciones o cuentas adicionales.
Así, una mala racha en una cuenta concreta no necesariamente paraliza toda la operativa.
También reduce parte de la carga emocional.
Cuando un trader tiene únicamente una cuenta y esa cuenta entra en drawdown, cada nueva operación puede empezar a sentirse demasiado importante.
Aparece el miedo a perderla.
El operador deja pasar buenas oportunidades porque no quiere asumir otro stop o, en el extremo contrario, intenta recuperar rápidamente y termina aumentando la exposición.
Tener varias cuentas no elimina el riesgo ni garantiza mejores resultados, pero dentro del enfoque de Gerard puede ayudar a distribuir esa presión.
Una puede encontrarse en negativo.
Otra puede estar cerca de retiro.
Otra puede estar en evaluación.
El objetivo es que ninguna operación individual cargue con todo el peso psicológico de la actividad.
Las reglas de las prop firms también forman parte de la operativa
Hay otro punto que Gerard considera fundamental y que muchas veces queda fuera de las explicaciones puramente técnicas: conocer las reglas de la empresa de fondeo.
No basta con tener una estrategia rentable.
Las prop firms pueden establecer condiciones relacionadas con copy trading, direcciones IP, VPS, límites de riesgo, operativas consideradas similares o determinadas prácticas que pueden afectar posteriormente un retiro.
Gerard explica que su forma de enfrentarse a estas situaciones es bastante preventiva.
Cuando tiene dudas sobre una regla, prefiere contactar directamente con el soporte de la compañía antes de operar.
Si va a viajar, por ejemplo, puede informar previamente del cambio de ubicación para evitar problemas posteriores relacionados con la IP.
También recomienda guardar las respuestas del soporte cuando se pregunta si determinada herramienta o forma de operar está permitida.
Es un detalle aparentemente administrativo, pero dentro del fondeo puede ser tan importante como la propia entrada.
Porque conseguir una operación ganadora sirve de poco si posteriormente el retiro termina rechazado por incumplir una condición que podía haberse revisado previamente.
Gerard incluso reconoce haber cometido errores en este terreno. En una ocasión explica que una empresa le rechazó un pago después de que volviera a entrar prácticamente sobre la misma idea tras alcanzar el límite de riesgo permitido.
En ese caso, él mismo admite que la empresa tenía argumentos para considerar que seguía siendo la misma operación.
Esa experiencia refuerza otra de sus ideas habituales: no intentar buscar atajos alrededor de las reglas.
Si una compañía limita determinada exposición, hay que incorporarlo al sistema antes de entrar, no buscar una forma de justificarlo después.
El fondeo como una especialización dentro de su evolución
Todo esto permite entender por qué Gerard García no habla de las cuentas de fondeo únicamente como una fuente de capital.
Las trata casi como una disciplina específica.
Hay que conocer la estrategia, pero también la estadística.
Hay que controlar el riesgo, pero también las restricciones de la compañía.
Hay que saber superar evaluaciones, pero después cambiar de ritmo cuando llega el momento de proteger una cuenta.
Y hay que aceptar que una gestión diseñada para ese contexto no tiene por qué ser la mejor opción cuando el objetivo cambia.
En ese sentido, su trayectoria muestra una evolución bastante clara.
Primero aprendió a operar.
Después empezó a estudiar cómo gestionar mejor.
Más adelante adaptó esa gestión al funcionamiento particular de las prop firms.
Y finalmente desarrolló herramientas como el riesgo variable y el Hard Scalping dentro de una estructura cada vez más centrada en los números.
Por eso, cuando se analiza el trabajo de Gerard García, el fondeo no aparece como un complemento.
Se convierte en una de las piezas que mejor explican por qué su forma de operar terminó alejándose de la búsqueda de entradas perfectas y acercándose cada vez más a la gestión, la estadística y el control de la exposición.
Enseñar también le obligó a ser más disciplinado
La faceta de Gerard García como formador no aparece separada de su evolución como trader. De hecho, él mismo reconoce que cuando está impartiendo una formación tiende a operar con más disciplina.
La razón es bastante lógica.
Cuando tiene alumnos siguiendo su proceso, revisando sus operaciones y viendo cómo aplica sus propias reglas, siente una responsabilidad adicional. Eso le obliga a pensarse más cada entrada, respetar mejor los límites y evitar algunas de esas pequeñas excepciones que, fuera de una estructura de seguimiento, pueden empezar a acumularse.
Gerard cuenta que durante los periodos en los que ha estado formando alumnos ha llegado a notar una mejora clara en su propia ejecución.
No necesariamente porque haya descubierto nuevas herramientas.
Sino porque se vuelve más estricto con aquello que ya sabe que debe hacer.
Auditorías para detectar lo que el trader no suele ver
Esa idea también explica por qué en sus formaciones da tanta importancia al seguimiento.
Gerard comenta que realiza auditorías semanales de cuentas y revisa con detalle lo que hacen los alumnos. Esa información le permite detectar patrones que muchas veces pasan desapercibidos para quien está operando.
Un alumno puede pensar que su problema está en una entrada.
Pero al revisar varias semanas quizá aparece otra historia.
Está operando demasiado.
Está arriesgando más después de perder.
Está cerrando antes de tiempo.
Está entrando cuando faltan confirmaciones.
O está modificando una estrategia que en backtesting funcionaba correctamente.
Gerard considera que esas desviaciones son precisamente las que pueden separar una metodología válida de una ejecución inconsistente.
Por eso, en lugar de limitarse a enseñar una forma de analizar el gráfico, intenta corregir también la manera en que el trader aplica lo aprendido.
Menos operaciones también puede significar mejores resultados
Uno de los patrones que Gerard dice observar con frecuencia en sus alumnos es que los traders con mejores resultados no necesariamente son los que más operan.
En intradía, algunos de los perfiles que mejor evolucionan pueden realizar únicamente unas pocas operaciones durante la semana.
En cambio, quienes sienten la necesidad de entrar varias veces al día suelen exponerse más a errores, impulsividad y decisiones fuera del plan.
Esto vuelve a conectar con una de las ideas centrales de su filosofía:
operar más no significa aprovechar más oportunidades.
En ocasiones significa simplemente aumentar el número de ocasiones en las que puedes equivocarte.
Gerard intenta que el alumno aprenda a distinguir cuándo realmente existe una configuración compatible con su operativa y cuándo está buscando una entrada porque siente que “debería” estar haciendo algo.
Esa diferencia parece pequeña, pero puede cambiar completamente la estadística de un sistema.
Una formación que gira alrededor de la gestión, no solo de la técnica
Su experiencia estudiando diferentes cursos también influyó en esta forma de enseñar.
Gerard explica que durante años compró formaciones y que todavía continúa haciéndolo porque disfruta aprendiendo. Sin embargo, algo que observó repetidamente fue que varias personas podían estudiar exactamente el mismo contenido y terminar con resultados muy diferentes.
Para él, eso demuestra que una estrategia por sí sola no resuelve todo el problema.
El mismo conocimiento puede estar en manos de dos personas.
Una respeta las reglas.
La otra improvisa.
Una mantiene un riesgo controlado.
La otra aumenta el tamaño después de perder.
Una espera únicamente sus configuraciones.
La otra siente que tiene que operar todos los días.
Al final, ambas pueden terminar diciendo que están utilizando “la misma estrategia”, cuando en realidad están ejecutando dos sistemas completamente distintos.
Por eso Gerard da tanto peso a la disciplina, las reglas y el seguimiento.
Formar como una manera de ordenar su propio proceso
Hay otro detalle interesante.
Gerard no presenta la formación únicamente como un negocio paralelo a su operativa.
También comenta que enseñar le ayuda a mejorar como trader.
Tener que explicar por qué entra, justificar una gestión y mostrar las operaciones obliga a ordenar pensamientos que, cuando uno trabaja solo, pueden volverse más flexibles de lo conveniente.
Esa estructura actúa casi como una auditoría sobre sí mismo.
Si una regla dice máximo dos operaciones, resulta mucho más difícil justificar una tercera cuando hay alumnos observando.
Si faltaba una confirmación, es más evidente reconocer que la entrada no cumplía realmente el plan.
Esa presión puede tener una parte incómoda, pero Gerard reconoce que también le ayuda a mantenerse dentro de los límites que él mismo ha establecido.
Y eso resume bastante bien el enfoque que ha ido construyendo con los años:
menos obsesión por encontrar una estrategia nueva,
más atención a cómo se ejecuta la que ya se tiene,
más control del riesgo,
más números,
y más disciplina para repetir el proceso sin improvisar.
Curso de Trading 2025 y Hard Scalper: dos formas de acercarse al enfoque de Gerard García
Después de recorrer su evolución, se entiende mejor por qué las formaciones de Gerard García no giran únicamente alrededor de encontrar una entrada.
Su manera de trabajar ha ido incorporando cada vez más elementos relacionados con gestión monetaria, disciplina, backtesting, estadística y adaptación a las cuentas de fondeo. Esa evolución también se refleja en los dos programas de Gerard que actualmente se pueden encontrar en TOULH.
Aunque ambos comparten parte de la filosofía que hemos visto a lo largo del artículo, tienen enfoques diferentes.
Curso de Trading 2025: una visión más completa de su sistema
El Curso de Trading 2025 de Gerard García plantea un recorrido más amplio por su manera de trabajar.
La formación comienza precisamente por uno de los temas que más peso tienen actualmente en su operativa: el riesgo variable. Después desarrolla su metodología a lo largo de varios módulos y añade apartados específicos dedicados al backtesting, las empresas de fondeo y diferentes recursos prácticos.
Esto resulta bastante coherente con lo que Gerard explica en sus entrevistas.
Su visión actual no consiste únicamente en identificar una configuración y ejecutarla. Le interesa especialmente entender cómo se comporta esa configuración después de muchas operaciones, cómo responde frente a diferentes secuencias de pérdidas y de qué manera puede gestionarse sin romper la estructura previamente estudiada.
Por eso el backtesting ocupa un espacio importante.
No basta con saber que una entrada “parece funcionar”.
Hay que acumular datos.
Hay que entender qué porcentaje de acierto puede tener.
Qué rachas negativas han aparecido históricamente.
Qué ratios está alcanzando realmente el precio.
Y, a partir de ahí, decidir cómo gestionar el riesgo.
La formación también incorpora contenido relacionado con portfolio de empresas de fondeo, algo particularmente relevante teniendo en cuenta que Gerard ha terminado especializándose en este tipo de cuentas.
Para quienes quieren conocer una visión más general de su forma de trabajar, puedes consultar el Curso de Trading 2025 de Gerard García disponible en TOULH.
Hard Scalper: profundizar en su forma particular de hacer scalping
El segundo programa tiene un enfoque mucho más específico.
Hard Scalper se centra en la operativa de scalping que Gerard fue desarrollando alrededor de la volatilidad, la liquidez y la distribución de las entradas.
Como vimos anteriormente, la idea detrás de Hard Scalping no consiste simplemente en abrir muchas posiciones en poco tiempo.
Gerard estructura previamente las zonas donde quiere participar, puede repartir una misma idea entre varios puntos de entrada y mantiene un límite global de exposición.
Esa diferencia es fundamental.
Promediar dentro de una estructura previamente calculada no es lo mismo que añadir posiciones porque una operación está perdiendo y se espera desesperadamente que el precio regrese.
En el enfoque que Gerard describe, el riesgo total debería existir antes de ejecutar la primera posición.
La formación también incorpora aspectos relacionados con las cuentas de fondeo y añade como material complementario contenidos sobre gestión de riesgo variable y una estrategia vinculada a la sesión asiática.
Por eso puede resultar especialmente interesante para quienes ya tienen cierta experiencia y quieren estudiar con mayor detalle esta parte concreta de su operativa.
Puedes encontrar Hard Scalper de Gerard García en TOULH y revisar el programa completo.
¿Cuál de las dos formaciones de Gerard García tiene más sentido?
La elección depende principalmente de lo que estés buscando.
Si quieres comprender una estructura más amplia alrededor de su forma de trabajar, incluyendo metodología, riesgo variable, backtesting y cuentas de fondeo, Curso de Trading 2025 ofrece un recorrido más completo.
Si, en cambio, te interesa específicamente la ejecución rápida, la distribución de entradas y el concepto que Gerard denomina Hard Scalping, entonces Hard Scalper entra mucho más directamente en ese terreno.
En ambos casos conviene mantener expectativas realistas.
Estudiar una metodología no garantiza rentabilidad ni elimina las pérdidas. Incluso el propio Gerard insiste en que dos personas pueden recibir exactamente la misma formación y terminar obteniendo resultados muy distintos.
La diferencia aparece en la ejecución.
En respetar las reglas.
En controlar la exposición.
En tener suficientes datos para saber qué esperar.
Y, quizá lo más difícil, en mantener todo lo anterior cuando llegan varias operaciones perdedoras consecutivas.
De buscar entradas a aprender a gestionar
El recorrido de Gerard García resulta interesante precisamente porque su evolución parece haber ido en dirección contraria a la que siguen muchos traders cuando empiezan.
Al principio, la atención suele estar puesta casi exclusivamente en encontrar una mejor entrada.
Una nueva confirmación.
Otro indicador.
Una formación diferente.
Una configuración que permita evitar los stops.
Gerard terminó desplazando buena parte de esa atención hacia otro lugar.
Los números.
La gestión.
La disciplina.
Y la capacidad de repetir una operativa sin modificarla constantemente según el resultado de la última posición.
Su experiencia con cuentas de fondeo profundizó todavía más esa forma de pensar. Allí empezó a trabajar con riesgo variable, distribución entre cuentas, análisis de rachas negativas y objetivos de retiro más controlados.
Hard Scalping aparece dentro de esa evolución, no como una fórmula aislada, sino como otra manera de aplicar la misma idea: la entrada importa, pero lo que haces con ella puede importar todavía más.
Quizá esa sea la mejor forma de resumir el camino de Gerard García.
Pasó de fotógrafo y emprendedor a trader, continuó estudiando diferentes sistemas y finalmente terminó concentrando buena parte de su atención en aquello que ocurre después de pulsar comprar o vender.
Porque una buena entrada puede iniciar una operación.
Pero son la gestión, el riesgo y la disciplina los que determinan qué ocurre con ella después.
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